Bandas Emergentes: Una cuesta arriba difícil de franquear
Hoy en día con la internet dominando prácticamente todos los aspectos de nuestra vida diaria, parece casi un sin sentido el título de este artículo, sin embargo no lo es, por el contrario de lo que el sentido común dicta el hecho de que existan más medios “virtuales” sobre los cuales mostrar el trabajo de uno no resulta necesariamente en masificación del mismo.
Este problema no radica únicamente en la misma estructura del internet, la cual es diversa y de escasa vida: lo que es útil e importante hoy mañana ya deja de ser novedad. Si no de los medios tradicionales quienes no dan espacio a proyectos nuevos. Incluso los mismos concursos que salen cada cierto tiempo demuestran dos cosas: 1) Existe realmente el interés y una gran cantidad de bandas que desean dar a conocer su trabajo, y 2) Una vez que se ganó el concurso, se entregaron los premios y la foto bonita para los auspiciadores, de la banda no se sabe nunca más.
Buscando justamente información de como difundir a Sepphia me encontré con varios sitios interesantes, de los cuales solo el tiempo me dirá que tan eficientes fueron en ayudarme a difundir mi trabajo (con Google Analytics de testigo), entre estos destaco un muy interesante artículo del año 2009 en la página de Rockaxis, que justamente habla de lo que menciono en esta columna de opinión, y que se resume básicamente en que las bandas tributo quitan espacio a las bandas emergentes. No podría estar más de acuerdo con aquella crónica, pues más de alguna vez he intentado llevar un demo a diversos lugares para tocar, los cuales claramente no son tomados en cuenta ya que privilegian a las bandas tributo, ya que la gente prefiere escuchar temas conocidos interpretados por otros que arriesgarse a escuchar bandas nuevas. Perfectamente puedo comprender el criterio comercial detrás de esta decisión, sin embargo ese mismo hecho hace que buenos proyectos terminen dejando de hacer su música por sentir que no tienen buenos lugares donde mostrarla. Además que también aquellos locales que a regañadientes te prestan un día de semana para tocar (martes, miércoles generalmente) te exigen llevar cierta cantidad de gente, por lo cual siempre te escuchan los mismos amigos fieles, cuando lo que uno busca -obviamente- es ser reconocido por gente que no te conoce.
Tiempo atrás cuando surgió el asunto de obligatoriedad del 20% de música chilena, fui de aquellos que no dudo en criticar la medida, pues nadie debería obligar a otro a escuchar música que no desea, o que las radios se vieran obligadas a cambiar su linea programática por una ley. Sin embargo leyendo este artículo escrito por Carolina Tohá, con quien puedo no estar de acuerdo en varias cosas, sin embargo menciona elementos importantes, 1) Las radios realmente no son libres de escoger su programación, es impuesta secretamente por grandes Sellos discográficos, 2) No es cierto que ello implicará más costos para las radios por derechos a la SCD, 3) La música chilena no se restringe a bandas conocidas y folckore, existen muchas otras, desde bandas emergentes, orquestas clásicas, etc. 4) Habiendo presiones contra las que no se puede competir hacen justo el nacimiento de una ley que proteja, y subvencione (por así decirlo) a nuevos talentos que carecen de la capacidad económica de posicionarse.
En resumen es tarea de todos ayudar a generar espacios para la música chilena, no solo preocupándonos de ayudar a difundir el trabajo de otros a través de Facebook y otras redes sociales, si no intentando ir a lugares en donde se privilegie esos espacios, pues seamos francos, ya que todo actualmente es regulado por el mercado, que sea éste el castigado por nosotros al escoger música chilena original sobre bandas tributo y rock envasado.

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